
Se inicia la sesión estando Mercurio en máxima elongación occidental. Luna iluminada al 80% cerca de Neptuno (mag. 7,7) en el cielo. El secretario, D. Francisco Serer Machí (Paco el Pilotaire) excusa su presencia (su perro tenía peluquero), por lo que la labor de secretaría recae en Dª Maribel Pons, o sea, yo misma.
Asistentes:
Dª Maribel Pons, presidenta (yo, otra vez).
D. Vicente García 'el avistamientos', tesorero.
Dª Consuelo Martínez, vocal.
Dª Núria Pons, encargada de asuntos internacionales.
D. Casildo Almanaque, vocal.
D. Pere Ruipérez, documentalista primero.
Dª Amanda Sierra.
D. Rafael Alabarta, que todavía debe las cuotas de los últimos tres meses.
D. Wei Xuan, dueño del local (asistencia intermitente).
Reunidos en la sede de la asociación sita en la calle Campaners, 18 (trastienda del bar Leganés) con el siguiente orden del día:
1. Avistamientos de Almassora
2. Posible contacto en Russafa
3. Informes de tesorería y secretaría
4. Ruegos y preguntas
Se abre la sesión con el punto 1, donde D. Vicente García 'el avistamientos' detalla su viaje a Almassora y describe prolijamente todos los lugares que visitó, incluida la desembocadura del Millars. Como tiene tendencia a la fantasía y a ser muy pesado, me ahorro los detalles y lo resumo en que vio las algas y nos ha traído una muestra. Es verdad que brillan en la oscuridad. D. Wei Xuan pide permiso para incluirlas en el menú del día. Se vota y se rechaza.
A cambio de una camiseta de la selección 'de las nuevas, las que tienen las dos estrellas', D. Vicente convenció a unos pilluelos para que le llevaran donde el último día de agosto se produjo un impacto. Refiere que efectivamente hay evidencias de fuego, pero lo mismo fue alguien quemando rastrojos.
Del supuesto ovni ni rastro. Ya no siguió investigando, porque cuando le dio las camisetas a los pilluelos, estos vieron que la segunda estrella la había cosido D. Vicente a mano y le persiguieron por toda la margen del río lanzándole piedras.
Se le señala a D. Wei Xuan que los cacahuetes que ha puesto están un poco rancios y la cerveza no tiene presión. Dice que él va al bar y nos trae esgarraet, bravas, chipirones y lo que queramos, eso sí, pasando por caja. Se desestima su sugerencia.
Dª Amanda Sierra abre el punto 2 declarando que ha habido un avistamiento en el barrio de Russafa. D. Vicente la interrumpe para decirle que cómo va a haber un avistamiento en medio de una ciudad, que los avistamientos son de noche y en el campo, de toda la vida de Dios. Dª Amanda dice que si no son extraterrestres son por lo menos de la CIA, del FBI o del KGB. Se le señala que el KGB no existe y Dª Amanda dice que a ella eso le da igual. Que se ha visto a dos individuos 'no convencionales', de ojos grandes, piel pálida y hablando un idioma raro.
Después de una votación motivada por D. Rafa Alabarta, se decide que no son suecos. Se vuelve a votar el aperitivo ofrecido por D. Wei Xuan y se accede a que traiga esgarraet y una jarra de sangría para compartir.
Ordeno a Dª Amanda y a Dª Núria que se personen en Russafa e investiguen y lleven consigo el detector electromagnético. Dª Amanda dice que se niega, que es la única que no tiene un cargo en la asociación y que hasta que no le demos un cargo no va a hacer trabajo de campo. Se le señala que D. Rafael Alabarta tampoco tiene cargo, a lo que Dª Amanda contesta 'Pues que vaya él'. A D. Rafa le parece estupendo; yo creo, y lo tengo hablado con los demás, que a D. Rafa le hace tilín Dª Núria, así que a todos nos parece bien que se encarguen ellos.
Justo cuando toca el punto tres llega el refrigerio, así que le digo a D. Vicente que se deje el informe para otro día, que es muy pesado y nos van a dar las mil. Esto último no se lo digo, pero se sobreentiende.
Hacemos el punto de ruegos y preguntas dando cuenta de la pitanza. Como todos están distraídos, aprovecho para subir la cuota de la asociación en dos euros al mes para sufragar la comida y los gastos derivados de la investigación en marcha.
Se levanta la sesión sin que a nadie nos importe lo más mínimo.
Observado en perspectiva, vestirnos con el traje regional valenciano, también conocido como 'traje de fallera mayor' no ha resultado ser una buena idea. Las enaguas se nos enredaban todo el rato en el asiento del Rodalies amb destinació València-Estació del Nord, y el comandante Vrak se hizo un lío con el polisón y acabó con la peineta fuera de sitio. He de decir que el traje me quedaba mejor a mí, mucho más entallado.
Nuestra búsqueda del Catalizador salino profundo en Gandia ha sido un absoluto fracaso. Ayer nos colamos en las catacumbas de un lugar llamado Palau dels Borja, y a través de un intrincado sistema de túneles, ideado por un tal Roderic de Borja, llegamos a lo que anteriormente era conocido como 'Casa de lenocinio (vulgo: prostíbulo)', muy cerca del puerto de la ciudad, y que en aquel momento acogía un evento llamado 'Face to face: las Fallas contra Moros y Cristianos'(1).
El evento era similar al denominado Arenal Sound, con las siguientes diferencias:
Los humanos reunidos:
1) Eran de una edad notablemente más avanzada.
2) Sus movimientos similares a la cópula eran menos evidentes.
3) No olían tan mal
4) Iban ataviados bien de 4a) Moros y Cristianos; bien de 4b) Falleros y falleras.
Impelidos a tomar partido por una de las dos facciones, escogimos por el atuendo de falleras mayores, al recordar que en los diarios del tío Zork se mencionaba algo sobre el caloret faller. Además, los moños me quedan bien. Cuando le pregunté a Vrak si me había pasado con el rímel, guardó un silencio de exactamente tres minutos. Creo que eran celos, pero no le pregunté.
Analicé diversos líquidos presentes en el evento Face to face: las Fallas contra Moros y Cristianos, para saber si alguno de ellos podía servir como Catalizador salino profundo, a saber: 1) el agua del puerto; 2) una bebida llamada gintonic; 3) un chupito de Anís Ferri; 4) el implante de los pómulos de uno de los asistentes (resultó ser silicona); 5) tequila y una rodajita de limón, directamente bebido del torso de un stripper; 6) otro chupito de Anís Ferri, por si acaso; 7) el agua de un florero; 8) agua con gas (esta ya sabía de antemano que no iba a ser, pero me apetecía); 9) un vaso de tubo de Anís Ferri, total ya...; y 10) un cremaet.
Aunque todavía me quedaban siete estómagos libres para seguir analizando sustancias, colegí que allí no íbamos a encontrar lo que estábamos buscando. Se lo quise hacer saber a Vrak, pero este se encontraba con ambos brazos entrelazados en los brazos de sendos miembros de la filà mora Abu-Dulaf al ritmo de la canción 'Ábreme el castillo, reina mora, que vengo de Reconquista'. El propio traje de fallera mayor le impedía sacar sus otros dos brazos, y pude ver en sus ojos que nuevamente echaba de menos su pistola volatilizadora.
Cuando por fin dejó de sonar la marcha mora y se acercó a mí, algo confuso, me pidió que nos marchásemos inmediatamente. 'Las danzas rituales humanas son claramente ineficientes', me dijo, 'dan pasos muy cortos, y el único que se lo pasa bien es el denominado Capità Moro, al que se le permite portar un arma y jugar con ella'. Mientras nos dirigíamos hacia la playa, dispuestos a dormir en lo alto de una torre de vigilancia de la Cruz Roja, me dijo que el Capità Moro le había solicitado 'su insta', y al notar el desconcierto de Vrak le había dado el suyo.
Por lo que he entendido de las interacciones humanas que he observado, el comandante Vrak había ligado con el Capità Moro, pero no se lo quise decir porque no podíamos permitirnos estar tres minutos parados allí. Alcanzamos la torre de vigilancia y, mecidos por un suave viento de Levante, nos dormimos a la espera de que llegase la mañana y con ella el primer Rodalies amb destinació València-Estació del Nord, donde proseguiríamos nuestra búsqueda.
Le perdimos la pista al humano con la camiseta de Messi, lo cual me puso un poco triste, pero con una copita de Anís Ferri (2) se me pasó en seguida.
A pesar de que los trajes de fallera mayor resultan incómodos en el viaje en tren, Mun y Vrak deciden no quitárselos una vez que han vuelto a València. Se dirigen al cercano barrio de Russafa, donde rápidamente se agencian una habitación en la pensión de la calle Cádiz situada justo encima de la librería Bartleby.
Mun sale al balcón con su tableta de piedra para tratar de localizar con ella el catalizador salino, pero todo es en vano. Deciden salir a explorar la zona. Constatan que la forma de solución habitacional más común entre los humanos del barrio de Russafa es la denominada piso turístico de corta estancia, 'Altamente ineficiente', dice Vrak sin disimular su disgusto cuando pasan al lado de la quinta tienda de alquiler de bicicletas. Mun se detiene a examinar ese medio de transporte porque cree que les puede ser útil, pero Vrak le dice que 'Cuándo se ha visto una fallera en bicicleta', le pide que se comporte de manera más acorde a su disfraz y que vaya saludando por la calle y tirando petardos, que si no, no van a pasar desapercibidos.

Librería Bartleby con el balcón de los extraterrestres arriba a la izquierda
Se sientan en una terraza frente a la librería. Mun pide un agua con gas al camarero 'Y deja la botella en la mesa', añade. Cuando se la sirven, se entretiene contando las burbujas que explotan en la superficie e intenta establecer comunicación con el líquido.
No tarda en aparecer el primer turista que les pide hacerse una foto con ellos. Luego aparece otro, y otro y dos más. En poco tiempo se forma una cola y se hacen 47 fotos en una hora. 'El disfraz ritual atrae más atención que la ausencia de él. Hay que resolver esta paradoja', dice Mun. Vrak no le está escuchando, porque ha visto cómo se acercan Núria y Rafa desde el final de la calle.
— La humana del detector, Mun. Hay que ocultarse.

— Tiene que ser aquí. Rápido, busca dónde está.
Mun manipula la tableta de piedra, pero algo vuelve a hacer interferencias y hace que el aparato no funcione. La familia de Düsseldorf entra y otros turistas los imitan: nadie quiere volver a su lugar de origen sin una foto con las falleras paliduchas.
Mun señala que ahora les vendría bien el medio de desplazamiento llamado bicicleta para poder escapar, a lo que Vrak responde guardando silencio durante exactamente tres minutos poniendo los ojos en blanco, momento que los turistas aprovechan para inmortalizar el momento.
El detector de Núria pita a la altura de la terraza y se vuelve loco cuando lo acerca a la botella de agua con gas.
— ¿Crees que puede ser agua alienígena? —pregunta Rafa.
Núria dice que por si acaso van a tomar una muestra. Vrak finaliza su silencio y al abrir los ojos ve a los ufólogos en la acera de enfrente. Deja caer los libros y arrastra consigo a Mun, que se ha comprado:
1) Estiu, de Josep Vicent Miralles (novela de aventuras veraniega)
2) Las ovejas de Glennkill, de Leonie Swann (para aprender a resolver crímenes)
3) Niñering, de Adriana T. (para aprender a tratar con los humanos)
4) Guía para resolver las discusiones en el hogar, VV.AA. (para mejorar su relación con el comandante Vrak)
5) La divina comedia, de Dante (para aprender italiano, nacionalidad más abundante entre los turistas)
Se escabullen del gentío y se introducen en su pensión. Rafa y Núria no se cruzan con ellos por muy poco, y dentro de la librería el detector les lleva hasta el libro que Vrak ha hojeado. Preguntan, y los turistas les cuentan lo que ha ocurrido.
— ¿Agentes de la CIA vestidos de falleras? No puede ser —dice Rafa.
— Agentes no, alienígenas. El detector nunca se equivoca, voy a avisar a mi tía y nos vamos a Calp, tenemos que llegar antes que ellos y pillarlos por sorpresa —contesta Núria.
Esta vez a Rafa le cuesta encontrar una explicación lógica, pero no discute con Núria porque la perspectiva de irse con ella a pasar unos días a la playa le atrae más que volver al bar Leganés. Maribel Pons da el visto bueno al viaje y les dice que guarden los tickets de todo lo que gasten 'La dieta es de 10'50, no os paséis'.
En la pensión, Mun dice que tardará un día en reparar la tableta de piedra, lo cual le regocija, porque así tendrá tiempo para leer. Vrak le dice que necesitan un mejor disfraz y que a lo mejor sí es buena idea aprender a utilizar el medio de transporte llamado bicicleta. Le ordena a Mun que baje a la librería a comprar una biografía de Miguel Induráin cuando no haya moros en la costa.
— Ni tampoco cristianos ni falleros —contesta Mun dándole dos codazos simultáneamente.
Vrak vuelve a echar de menos su pistola volatilizadora.
Hasta aquí el capítulo II. Si has llegado porque alguien te lo ha enviado, estás a tiempo de saber cómo empieza
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