
Tras la reunión de la AVUI, Rafa y Núria se quedan en la terraza del bar Leganés, ambos con la duda de si han tenido un romance de verano o si van a comenzar una relación a distancia.
—Dos cervezas —le pide Núria a Wei Xuan.
—Para mí agua con gas —dice Rafa. Núria se gira hacia él, con una ceja levantada—. Costumbre nueva.
Wei Xuan aparece con la cerveza, el agua con gas y una bandeja de algo frito que nadie ha pedido, dejándola en la mesa con la misma naturalidad de siempre, como si en ese bar las cosas llegaran solas cuando tienen que llegar.
Núria saca el cuaderno de Mun de la mochila y lo abre despacio, desprovista de la urgencia con la que lo sostuvo aquella madrugada en el Delta. Pasa las páginas sin prisa, hasta que llega al primer dibujo: el andén de la estación, con dos figuras confusas y un tercer trazo más pequeño que podría ser cualquier cosa.
—Fui yo, ¿verdad? —dice Núria, mirando el dibujo—. Los asusté yo con el detector y lo inicié todo.
—Lo empezamos nosotros. Todo esto —dice, señalando vagamente hacia la calle, hacia el interior del bar, hacia el verano entero— empezó porque se te disparó un aparato en una estación de tren.
Se ríen los dos, el verano se acaba, se nota en la luz, más corta cada tarde, y en que hay niños jugando en el parque de enfrente que hasta hace unos días estaban en la playa.
—¿Qué vas a hacer ahora? —pregunta Núria.
—El TFG no lo voy a presentar. Ahora no tengo claro cómo enfocarlo, tendré que empezar de nuevo y defenderlo en junio, pero qué más da. No hay prisa porque en el mundo haya otro periodista que no se entera de nada.
—Yo tengo que volver al departamento, el vuelo sale en tres horas, mi director de tesis lleva dos semanas preguntándome por email si sigo viva. Ahora sé que existe la de la vida extraterrestre, pero no tengo pruebas que enseñarle.
—Parece que nuestros caminos se separan.
—Puedes venir a hacerme una visita, tú me ayudas con mi tesis y yo a ti con el TFG —se hace un pequeño silencio entre los dos antes de que Núria continúe—. Además, no sé si sabes que en Leiden hay más de veinte iglesias. Seguro que encontramos un campanario discreto en alguna de ellas.
Rafa se acerca a ella y ahora sí que pueden continuar dándose el beso interrumpido por el agente Soler, esta vez sin urgencia. Después se dan otro y otro más, y planean cuándo podrá viajar él y qué harán juntos allí. Llega el taxi que llevará a Núria al aeropuerto.
—¿Ya sabes qué le vas a decir a tu director de tesis?
Núria cierra el cuaderno, con cuidado, y lo deja sobre la mesa entre los dos.
—Que he tenido un verano interesante.
P.S.: Querida lectora, querido lector. Hasta aquí las aventuras de Mun y Vrak en la Tierra. Como puedes leer en la política de privacidad de esta página, no voy a usar tu email y tu nombre para ningún fin, de hecho, en una semana voy a eliminar completamente la base de datos de la web. La guardaré en local por si dentro de unos meses los extraterrestres me envían algo y te lo quieren transmitir. También por si el verano que viene decido repetir el experimento. Si ya has tenido suficiente con 'Agosto', date de baja en los próximos siete días.
He disfrutado mucho escribiendo esta novela corta, solo espero que a ti también te haya gustado y te haya servido como lectura divertida este tórrido agosto. Aunque las tramas estaban definidas desde hace unos meses, ha sido muy entretenido ir modificando algunos aspectos según iban ocurriendo cosas en el mundo real. También añadir personajes episódicos, que han nacido de los mensajes que he me habéis mandado durante la lectura, me ha gustado mucho recibir correos mientras se desarrollaba la historia, y estoy prácticamente seguro de que los he contestado todos. Si no te he respondido es porque en el fondo soy un desastre, te dejo esta caja
con enlace al formulario, o directamente me lo mandas a agosto@oscarmora.net y te prometo que esta vez sí te escribiré de vuelta. Una lectora, hablando sobre escribir, me dijo «todos queremos lo mismo: entretener, hacer reír, hacer sentir las cosas que quieres a los demás», a lo que yo añado que los que escribimos lo hacemos también para que nos quieran. La autora o autor que dice que lo hace para exorcizar sus demonios, porque es una necesidad o cualquier otro motivo sabe en el fondo que uno de los motores principales es esto que te digo, si has llegado hasta este epílogo, tienes que saber que me has hecho sentir querido.
Como no domino el algoritmo ni sé nada de comunicación efectiva y persuasiva, solo te pido que compartas el relato si te ha gustado, que se lo mandes a alguien que crees que se reirá, y si lo has disfrutado y tienes tiempo y ganas, me digas cuál ha sido tu parte favorita. Enhorabuena por llegar hasta aquí: quería emular los relatos de verano de la prensa escrita, y me han quedado capítulos de más de dos mil palabras, qué disparate.
'Agosto' es evidentemente deudor de Sin noticias de Gurb, si no lo has leído estás perdiendo el tiempo si no has cerrado este correo inmediatamente y has corrido a leerlo. También de otras ficciones, pero principalmente de esa. Y sobre todo de mí cuando era joven y leía este tipo de historias veraniegas por entregas en la prensa en papel (madre mía, qué mayor soy), llevo varios años queriendo escribir yo una, y en 2026 se han dado las circunstancias propicias. No todas, pero sí algunas, por eso el relato es apresurado y he encontrado erratas y fallos de digitación cuando lo he releído. Te pido mil disculpas por ello, no te haces una idea de cómo me atormentan esas cosas.
Ya está, esto es todo. Mañana es 1 de septiembre, que es mucho más comienzo de año que el 1 de enero. Espero haber contribuido a que hayas tenido un verano interesante.
Óscar.
València-Campos, de mayo a agosto de 2026